Comunicaciones No hay comentarios

 

Qué es M&A?¿Qué son las fusiones y adquisiciones?

Estamos atravesando por una de las peores recesiones de nuestra historia. El shock del COVID-19 y, sobre todo, las medidas implementadas para hacerle frente han llevado a que este año la economía peruana sea una de las que más se contraiga en el planeta. Algunos funcionarios del gobierno piensan que la recuperación será muy rápida y que estamos frente a una recesión en forma de “V” (caída pronunciada y pronta recuperación). Ojalá, pero poco probable. Todo indica que la recuperación se dará, pero que va a ser lenta (forma de “U”).

Promover la inversión privada en la actual coyuntura económica y política es un enorme reto. Tal vez, donde se pueda tener mayor éxito –por la rapidez y los montos involucrados– es en el caso de la minería. En el caso del aparato productivo orientado al mercado interno, muchas empresas han sufrido un shock enorme y su recuperación va a requerir de mucha coordinación. En este último caso no se trata tanto de atraer nuevo capital (inversión), como de salvar aquel que ya se ha invertido. Se requiere promover la reestructuración empresarial y evitar la liquidación de las empresas, y, cuando esto último sea inevitable, debe propiciarse que la liquidación sea rápida y ordenada, que preserve el valor de los activos del negocio.

Los programas de reestructuración bajo el paraguas de Indecopi –los denominados procesos concursales– pueden ser una herramienta valiosa para salvar el capital ya invertido en las empresas. Desgraciadamente, hasta ahora, la mayor parte de compañías que entran a estos procesos terminan liquidándose y, además, de manera ineficiente. Según las estadísticas del Indecopi, aproximadamente el 97% de las empresas han tenido este destino. Y, según el ranking Doing Business 2020 del Banco Mundial, a través de estos sólo se consigue recuperar el 31.3% de los créditos en un plazo promedio de 3.1 años (mientras que en Chile y Colombia las tasas de recuperación son de 41.9 % y 68.7%, y los plazos promedio de 2 y 1.7 años, respectivamente).

Por ello resulta indispensable un sistema concursal que propicie la coordinación entre acreedores, en vez de la competencia por cobrar primero. Para salvar empresas y puestos de trabajo, los procesos concursales deben ser oportunos y eficientes. Sin embargo, en el Perú, no lo son. Ya sea por los requisitos o por la carga procesal de Indecopi, estos demoran 3 meses en admitirse (y para solicitarlo las empresas tienen que prepararse con, por lo menos, 2 meses de anticipación) y, luego, pasan más de 10 meses hasta que los acreedores se reúnen para decidir el destino de la empresa.

El reciente “Procedimiento Acelerado de Refinanciación Concursal” (PARC), apunta a corregir estos problemas y algunas de sus disposiciones deberían replicarse en los demás procesos concursales. Sin embargo, y a pesar de sus méritos, su acogida ha sido muy fría. La desconfianza en el sistema concursal, generada por años de malos resultados, ha llevado a que muy pocas empresas se acojan al PARC (al momento de escribir este artículo, solo una lo había hecho).

Ante actual crisis, un sinnúmero de empresas necesitará reestructurarse de manera ordenada y coordinada con sus acreedores; si no lo hacen, quebrarán. Para que el sistema concursal pueda ayudarnos a minimizar la destrucción de valor, se requiere de un shock de reestructuraciones, pero, para ello, el sistema concursal debe funcionar de manera oportuna y segura; y esto no se obtiene únicamente con una ley. Es necesario, reforzar al Indecopi así como articular su actuación con el Poder Judicial y el Ministerio Público.

Artículo por: Carlos E. Paredes y Gonzalo De Bracamonte

Publicado en diario Gestión el 23 de julio de 2020

Please follow and like us:
error

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *